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Mujer y dolor


Opinión


Hace sólo algunos días leí una columna de la sicóloga Paula Serrano en la que se hablaba sobre la relación del dolor y las mujeres.  En un intento por rescatar lo más importante del mensaje, quiero compartir con ustedes parte de aquella columna de opinión:

“Hay un peligro grave en la interpretación psicológica de todo lo que nos pasa en la vida, sobre todo cuando la mente sigue siendo un misterio.  Esto es particularmente así en las mujeres, que tienen muchos malestares difusos y están tan acostumbradas a sentirse mal.
Dos ejemplos de alerta: Cuenta un profesor de reumatología que las mujeres son difíciles de diagnosticar en enfermedades reumatoideas porque los pies y los dedos son muy importantes como fuente de diagnóstico.  Se les pregunta a las mujeres si tienen dolores  en los pies y ellas suelen contestar que no, aunque las radiografías muestran otra cosa.  ¿Por qué? Porque las mujeres siempre tienen dolores de pies y no lo saben, dice el especialista.  Porque desde la China milenaria hasta los tacones y tacos agujas de hoy, hacen del pie femenino un lugar de dolores chicos y grandes de los que ya no se tiene conciencia.


Otro ejemplo muy distinto: Una mujer colombiana ha vivido un trauma severo, en un atentado contra su padre.  El entorno la ha felicitado por su valentía, por sus declaraciones lúcidas que ayudaron a encontrar a los culpables.  Los doctores la felicitaron por su fortaleza.  La mujer estaba en shock y nunca vivió el duelo, tenía demasiado que hacer y que representar.  Había niños que seguir cuidando, una casa enorme que debía funcionar.  Pero sobre todo un control que ya no podía romper, después de haberse transformado en ídolo nacional.  Años más tarde se enferma gravemente.  No puede salir de su casa.  Imposible ligar este hecho con la violencia guerrillera de antaño.  Termina en un suicidio que sorprende al mundo.
Los hombres son más libres son más brutos diríamos en el campo.  Que bien por ellos.  Las mujeres somos más dependientes de la opinión de los otros, y por eso a veces nuestra psiquis nos juega malas pasadas.
Lección: Si algo duele, que duela.

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